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2 abril, 2020

¿Cómo afecta a nuestra salud el estrés oxidativo?

El estrés oxidativo se produce cuando hay un desequilibrio entre la producción de radicales libres y las llamadas especies reactivas de oxigeno, y la capacidad que el organismo tiene para neutralizarlas.

Cuando esa capacidad no es suficiente, se produce un deterioro de los tejidos que favorece la aparición de diferentes patologías como enfermedades cardiovasculares, envejecimiento prematuro de la piel, trastornos neurológicos y cáncer, entre otras.

¿Cómo podemos evitarlo?

El aire que respiramos es una mezcla de gases entre los cuales el oxígeno es el más importante ya que es una molécula necesaria para el metabolismo celular. Como consecuencia de los procesos de oxidación que provoca el oxígeno durante el funcionamiento normal de la célula, se van a producir radicales libres y otras moléculas de alto poder oxidativo que cumplen funciones esenciales para la vida celular de nuestro organismo. El problema se produce cuando hay un exceso de estas moléculas. Este exceso se contrarresta con los antioxidantes, pero si por alguna razón éstos no se encuentran en cantidad suficiente, se produce lo que denominamos estrés oxidativo. Como consecuencia pueden presentarse daños en las estructuras celulares que originan efectos negativos en  la salud. Ese incremento en la actividad oxidativa en el interior de la célula favorece la apoptosis (muerte celular), el envejecimiento celular y el desencadenamiento de enfermedades de distinta índole.

De este modo el estrés oxidativo está involucrado en diversas enfermedades como por ejemplo la artritis reumatoidea, el Parkinson, el Alzheimer, la arterioesclerosis, la diabetes, la periodontitis, las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, entre otras. Además, está fuertemente relacionado al aumento del riesgo de contraer cáncer.

Factores externos como la contaminación ambiental, el humo, los rayos UV y una dieta inadecuada contribuyen a un peligroso desequilibrio en la producción de los radicales libres que dañarán a las células impidiendo su correcto funcionamiento.

Por eso, los antioxidantes o compuestos que como dijimos contrarrestan el estrés oxidativo, adquieren cada vez más importancia desde el punto de vista médico para prevenir el desencadenamiento de numerosa enfermedades.

Un equilibrio en el estrés oxidativo promueve un sistema inmunológico saludable.

Una parte de los antioxidantes necesarios puede incorporarse con una dieta equilibrada que aporte oligoelementos -frutas y vegetales en mayor medida-. Sin embargo, muchas veces este aporte es insuficiente y se requiere de la suplementación.

Oligoelementos y su importancia para el organismo

Los oligoelementos son componentes químicos imprescindibles para el organismo, ya que brindan los nutrientes esenciales para que todos los procesos funcionen correctamente. También son un aporte fundamental para la matriz extracelular (MEC) medio donde habita la célula.

Las células de nuestro cuerpo se renuevan constantemente, se calcula que al cabo de 5 años se renuevan en su totalidad. Cuando la apoptosis o muerte celular programada (MCR) está alterada se producen tumores; las células se convierten en inmortales con capacidad de migrar (metástasis) y reproducirse indefinidamente, generando un microambiente tumoral y transformándose en células malignas.

“Hemos observado que regulando los oligoelementos se logra retornar a la célula a un comportamiento normal, restituyendo la apoptosis y el ciclo celular habitual. El Complejo Antioxidante es un poderoso inductor e inmunomodulador de la actividad de todo el sistema de defensa del organismo. Además, potencia los efectos de la radioterapia y la quimioterapia en las células malignas y atenúa los efectos nocivos en las células normales” explica el Dr. Ernesto Crescenti, Director del Instituto de Inmuno Oncología Ernesto J. V. Crescenti.

Las principales funciones de los oligoelementos:

  • Zinc: Tiene un papel fundamental en más de 300 enzimas que participan en todas las reacciones bioquímicas del cuerpo humano. Tiene un efecto directo en el crecimiento, desarrollo neurológico y en el sistema inmune. Lo encontramos en: legumbres, frutos secos, cereales integrales, jengibre, pescado blanco, mariscos.
  • Selenio: A través de su concentración en los tejidos puede afectar a la inmuno defensa,  es indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo y ejerce diversas funciones biológicas, principalmente antioxidantes. El Selenio está presente en cereales integrales,  carnes, pescados y mariscos, algunos tipos de verduras (cebolla, espárragos), semillas como las de girasol y frutos secos. 
  • Manganeso: Es un componente implicado en el metabolismo de los aminoácidos, lípidos y carbohidratos; y por lo tanto también en la producción de energía. También interviene en la formación del tejido conectivo, huesos y función nerviosa. Se encuentra en varios alimentos incluyendo las nueces, las legumbres, las semillas, el té, los cereales integrales y las verduras de hoja verde.

Un estilo de vida y una dieta inadecuadas favorecen la aceleración del estrés oxidativo. Se recomienda disminuir los factores de riesgo, llevar un estilo de vida sano, realizar una alimentación variada y rica en antioxidantes.

Estar atentos a los pequeños cambios diarios que nos brinda el cuerpo nos ayudará a evitar el estrés oxidativo y acudir al médico en caso de que sea necesario.


Asesoró: Dr. Ernesto Crescenti (MN: 50.776). Especialista en Ginecología, Obstetricia y Cirugía General. Director del “Instituto de Inmunooncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti”. 

Acerca del Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti: Centro médico dedicado a la atención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer y pacientes diagnosticados con enfermedades en las cuales se presenta una alteración del sistema inmunológico.

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